Mas allá

De lo imposible

10 reflexiones para enfrentar y superar tus obstáculos

 

Mi padre Arnoldo se fue a vivir al cielo hace casi cinco años. Pasó sus últimos treinta y cinco años de sobrevida yéndose a dormir cada noche con la esperanza de que al amanecer del otro día, su dolencia hubiera sido sanada. Nunca lo fue, pero por el sólo hecho de ejercer su creencia interior de posibilidad,

habló siempre de su enfermedad de modo diferente. Frases tales como “tengo una enfermedad, pero la enfermedad no me tiene a mí” o “algo grande va a hacer Dios con todo esto” no hicieron más que perpetuar en su rostro una sonrisa y transformarlo en una inspiración a todo aquel que se acercara a él.

Se constituyó en un embajador de esa maravillosa paz que sólo es posible experimentar en medio del gran conflicto y las malas noticias. La noche que dejó este mundo, sentado en su sillón preferido, tuve el privilegio de ser

el último al que saludó y el último que habló con él. Le pregunté: “¿Cómo se siente papá?” Y, mirándome por última vez con ese gran

brillo de sus ojos, me dijo: “¡Bien hijo, estoy muy bien!” Cerró sus ojos y se fue…

 

La fé cristiana está basada en el relato de la vida de hombres y mujeres que tuvieron experiencias sufi cientemente comunes

como para entender su existencia, a la vez que sufi cientemente extraordinarias para atribuirle poder a Dios. Una de esas

vidas fantásticas le pertenece a una joven que recibió un mensaje de parte de un ángel. Este mensaje traía mucho consigo,

incluyendo retos y cambio de planes. Sin conocer todo el transcurso por el cuál sería procesada, María concibió aquello que era imposible para el hombre, pero posible para Dios.

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